
Eso dice mi hija: » Esa señora educa como los antiguos»
Y esta frase, que me parto con ella, la ha dicho ya en dos ocasiones.
¿Sabes a qué se refiere?, te lo explico como lo explica ella.
Dice que esa señora educa como los antiguos regañando y castigando, que ahora se hace de otra manera, escuchando y sin castigos. Y que esa mujer solo sabe hacerlo como en la antigüedad.
Literal, así lo expresa.
Y, ¿qué me dice esto a mi?, pues varias cosas.
Que no le gusta cómo le trata esa señora (ha usado esta frase en dos ocasiones para referirse a dos personas concretas) y que hablo mucho delante de ella y está al día de muchas cosas de educación.
Y ¿eso es bueno?, no sé, es y ya está.
Lo que admiro es que pueda expresarse e identificar diferentes herramientas y cómo le sientan a ella. Y debe ser porque está acostumbrada a un trato que le permite diferenciar.
Esto me hace sentir bien. Porque por lo visto estoy más cerca de ser moderna.
Debe ser que las veces que me equivoco y me pongo en plan antigua es consciente de que es una equivocación y no la forma en la que lo quiero hacer.
Que, en petit comité, te digo que me equivoco y me pongo en plan troglodita a veces. Luego me aseguro de que queda claro que se me ha ido a mí la olla, que no es culpa suya y que la próxima vez voy a estar atenta a darme la vuelta un poco antes de cruzar mi línea roja.
Y no digo que dé igual ponerse en ese plan.
En realidad los peques nos necesitan tanto que transmutan todo y es nuestra responsabilidad hacer un cambio lo más estable posible para que reciban el mayor número de veces un trato respetuoso.
Lo que digo es que cuando sucede, seamos lo suficientemente honestos y humildes para disculparnos y hacer un sincero ejercicio de reflexión para minimizar que vuelva a suceder.
Así que esa es la reflexión que nos trae mi niña, 8 años tiene. Y no tengo mejor maestra.
Ni la cantidad de cursos que hago me enseña tanto como vivir a su lado y empaparme de su espontaneidad, capacidad de gozar de la vida y libertad para expresarse.
Esa es la decisión, educamos por inercia o educamos con consciencia.
Yo me he ido dando cuenta con el tiempo, la formación, la práctica y la reflexión de lo que quiero para el presente y el futuro de mi familia. Y he elegido. Sigo eligiendo cada día.
Elijo conectar, elijo posponer y parar antes de gritar, elijo cuidarme, elijo preguntar, elijo escuchar, elijo pensar antes de reaccionar, elijo comprender y comprenderme.
¿Es fácil?, no. Fácil exactamente no.
Es apasionante, necesario si quieres avanzar y mejorar, es una elección, un camino por recorrer que trae muchos aprendizajes que repercuten en tu bienestar y el de las personas que están alrededor.
Tú también puedes elegir.
Eres libre.
Y eso es un regalo, saber que eres libre para elegir cómo quieres acompañar a tus hij@s y hacerlo.
Enhorabuena por esa libertad. A por ello.
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